En este mundo tan tecnológico y con tantos dispositivos “inteligentes” que hacen todo lo que nos imaginamos, surgió hace no muchos años una tecnología capaz de materializar nuestras ideas que se encuentra al alcance de casi todos. Hablo, por supuesto, de la impresión 3D.

Las máquinas no hacen nada sin que las controle una persona. Estos equipos sofisticados requieren de una configuración adecuada para realizar la pieza que nos proponemos en el material que deseemos. Parece complicado “a priori” pero hemos visto en este evento gente de todos los ámbitos que comparte una afición que en todos los casos les permite disfrutar de su afición, en algunos ganar un dinero y menos dedicarse profesionalmente a ello.

Tras ver el gran ambiente humano del evento 3Dprinterparty queremos que conozcáis a los artífices de ello, las personas. Sin ellas no habría más que robots y plástico fundido.  Os presentaremos a varias personas del sector maker español e intentaremos descubriros sus comienzos y anécdotas en una serie de entrevistas cortas.

Seguimos esta serie de entrevistas con Mahor Muñiz, creador de Pellet Extruder V3.

S3D – ¿Cómo empezaste en el mundo de la impresión 3D?

MM – Conocí  esta tecnología cuando  empecé a trabajar como diseñador industrial en el 2006, pero por aquel entonces era una tecnología reservada  a unas pocas empresas debido al alto coste tanto de las máquinas como los consumibles. Hacia el 2012 descubrí que habían salido al mercado  impresoras económicas, no me lo pensé dos veces y en cuanto conseguí reunir el dinero me compré la más grande que encontré ya montada, me podía el SAV  y no quería perder el tiempo montando una DIY.

S3D – Entonces, surgió no como un hobby, ¿verdad?

MM- Poco después sobre el 2013 un amigo que trabaja en inyección de plástico me regaló un par de kilos de ABS en grano o “pellets”  que utilizaba en sus máquinas. La idea era  intentar hacer mi propio filamento, según empecé me sorprendió lo fácil que era fundir a pesar del  precario prototipo que hice con una broca de madera y un tubo de acero,  el problema estaba después, enfriarlo,  enrollarlo y, lo peor de todo, mantener el diámetro constante sin deformaciones, por lo que decidí reducir el tamaño de la extrusora para acoplarlo directamente a la impresora 3D. Es entonces cuando empezó mi aventura con el proyecto PELLET EXTRUDER.

A raíz de mis publicaciones en las redes sociales y exposiciones en eventos y gracias a los ánimos recibidos por parte de la comunidad maker he seguido desarrollando el proyecto, durante los últimos 4 años he desarrollado  varios prototipos y la maquinaria necesaria para la fabricación de la pieza vital, el tornillo.

 

Al principio era pura devoción por experimentar,  pero este año 2018 he empezado a facturar las primeras unidades, distribuyendo a clientes  de todo tipo: estudiantes, universidades, empresas industriales, makers,  etc, repartidos por todo el mundo.

 

S3D – ¿Te gustaría dedicarte al 100% en la impresión 3D?

Aún sigo compaginando con el trabajo como ingeniero industrial, pero mi mayor logro sería poder dedicarme a tiempo completo a este y otros proyectos que tengo pendientes piezas de gran tamaño como muebles incluso casas.

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